Jorge Enrique Salcedo, S. J.

las protestas de afroamericanos en tiempos de coronavirus

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Desde el mes de enero me encuentro en la ciudad de Washington y he podido experimentar por mí mismo la forma en que el presidente ha estado polarizando a la sociedad estadounidense.  Su liderazgo y manejo de la pandemia del covid19, desde el inicio ha sido deplorable. Como sabemos hasta hoy 11 de junio de 2020 los casos de Coronavirus en los Estados Unidos ascienden a 2.041.179 contagiados y 114.592 muertes. La gran mayoría de muertos por covid19 han sido afroamericanos, le sigue la comunidad latina, asiática y finalmente la población blanca.  Las cifras muestran la desigualdad, la falta de oportunidades y la discriminación de la que sigue siendo la población afro y latina en los Estados Unidos.  Son los afros y latinos los que más han estado expuestos en esta pandemia.  Los barrios de los afroamericanos son los más pobres y marginados en la ciudad de Washington. En ellos se presenta el mayor número de crímenes y tráfico de drogas. 

En el mes de febrero tuve oportunidad de asistir a muchos eventos que celebraban la historia, la cultura de los afros en los Estados Unidos. Tuve la oportunidad de visitar el museo de los Afroamericanos en donde pude apreciar esta rica y compleja historia y cultura. La historia de los afros americanos está llena de injusticias desde el abominable periodo de la esclavitud, la guerra civil entre los estados sureños y los de norte en el siglo XIX, 1861-1865, la lucha por sus derechos en los años de las posguerras, el movimiento por los derechos civiles liderado por la figura de Martin Luther King Jr., en los años 50s y 60s y su asesinato el 4 de abril de 1968. Esta muerte desató una serie de levantamientos que evidenciaron una serie de problemas de racismo que caracteriza a esta sociedad.

Las protestas de ese año, se podrían comparar a los desatados por la muerte de George Floyd el pasado lunes 25 de mayo, por parte de cuatro policías en la ciudad de Minneapolis, Minnesota, de forma injusta y sin respetar los derechos de este ciudadano afroamericano, quien en medio de la inmovilidad repetía que no podía respirar. Este asesinato ha levantado protestas en casi todos los Estados Unidos no sólo de la comunidad afroamericana, sino de la sociedad blanca y latina que se ha solidarizado en las distintas ciudades de los Estados Unidos. A la muerte de Floyd se suman las de Breonna Taylor, Ahmaud Arbery y la paulatina discriminación y exclusión a las personas de color, latinos y la respuesta brutal por parte de algunos miembros de la policía.

El homicidio de Floyd ha generado manifestaciones pacíficas para demostrar el enojo por esta muerte injusta que han terminado en algunas ocasiones en protestas violentas y saqueos.  El primero de junio hubo una protesta pacífica en la ciudad de Washington, que fue dispersada con gases lacrimógenos y por los militares nacionales. El viernes 5 de junio mientras caminaba por el centro de la ciudad de Washington observé a militares norteamericanos esparcidos en grupos de tres o cuatro en los parques y calles cercanas a la Casa Blanca. En algunos ciudadanos estadounidense esto causó por un lado temor y por otra desaprobación del presidente Trump, quién dio la orden de traerlos a la capital para controlar y evitar los desmanes que se han presentado en otras ciudades del país. 

Recordemos que desde el domingo 31 de mayo, la alcaldesa Muriel Bowser había decretado el toque de queda porque un grupo de manifestantes prendió fuego cerca de la Casa Blanca. Frente a este hecho el presidente Trump en un discurso en la televisión amenazó que utilizaría la fuerza militar para disolver y reprimir este tipo de manifestaciones, según provocadas por la extrema izquierda y los anarquistas. En esto último algunos medios pro Trump, han difundido la noticia de que un grupo de radicales anarquistas y la antifa, movimiento antifacista de extrema izquierda, se han infiltrado en las marchas. En algunas ciudades como New York, ha habido saqueos y robos en las tiendas de alimentos, de ropa y de electrodomésticos. Esta situación exacerba los ánimos y desprestigia la protesta pacífica de los afros y de la sociedad estadounidense en general que se ha levantado en contra del asesinato de Floyd.   

Ahora bien, el manejo que Trump ha dado a esta pandemia, es reprobable, pues cambia cada día de parecer, hace afirmaciones que contradicen a la comunidad científica, recomienda medicinas como si fuera un médico y hasta productos químicos que se peligrosos para la salud de los estadounidenses. Como se aproximan las elecciones y quiere ser reelegido exacerba los ánimos de sus seguidores.  Su liderazgo en esta pandemia ha sido cuestionado por todos los sectores de la sociedad y ciertamente su popularidad ha decaído en estos meses, pues la mayoría de veces ridiculiza, descalifica, insulta a la comunidad científica, a los gobernadores, alcaldes, periodistas que no están de acuerdo con sus medidas para enfrentar la pandemia.

Los ciudadanos estadounidenses llevan varios días de protestas por la muerte de su compatriota Floyd y no han encontrado respuestas cercanas, conciliadoras de parte de su presidente.  Trump quien no es un practicante religioso se ha tomado fotos con la Biblia levantada en su mano derecha frente a una Iglesia Episcopal cercana a la casa Blanca y ha posado para la prensa y la televisión con algunos miembros de su gobierno para solidarizarse, por los daños causados por los saqueadores afroamericanos en locales comerciales en estos días. El martes dos de junio visitó el santuario de San Juan Pablo II, con su esposa para hacer una ofrenda floral al santuario de San Juan Pablo II y conciliarse con los votos católicos. Estos dos actos, han sido cuestionados por los líderes religiosos de la Iglesia Episcopaliana y el arzobispo católico de la Arquidiócesis de Washington, Wilton D. Gregory, quien es afroamericano. Estos líderes religiosos han argumentado que Trump está haciendo campaña para ser reelecto en el mes de noviembre y que, al utilizar estos espacios y símbolos religiosos desvirtúa el sentido de la fe de sus creyentes.  Recordemos como en el mes de enero participó en la marcha por la vida, convocada por la Iglesia Católica en la ciudad de Washington. Es el primer presidente que asiste a este tipo de eventos. Con esto quería ganar votos de las mujeres católicas pro vida y de la comunidad católica en general. 

Las muertes por la pandemia y las manifestaciones de los afroamericanos que se han generado por el asesinato de George Floyd nos invita a los historiadores, sociólogos, antropólogos, literatos, politólogos, filósofos y teólogos a hacer una reflexión interdisciplinar sobre las profundas desigualdades sociales que vivimos en las Américas con los gobiernos de “izquierdas” y de “derechas”. En todos ellos campea la corrupción de los políticos, en algunos de ellos se violan los derechos humanos, se reprime y asesina a la oposición, se mata a los líderes sociales, y se silencia a los periodistas independientes. Con todo esto, se requiere de un agudo estudio, reflexión y propuestas concretas de acción que movilicen a la sociedad civil. 

 

Washington, junio 15 de 2020

 

Jorge Enrique Salcedo, S.J. 

Profesor Asociado 

del Departamento de Historia